Un mini longfill es la versión en formato reducido del longfill (típicamente aroma en bote de 30 ml para completar con base). Mantiene la lógica de "rellenar y vapear" con menos volumen y menor desembolso, ideal para probar sabores.
El que quiere catar un sabor nuevo sin comprometerse con un bote grande, y el que mezcla cantidades pequeñas. Es la mejor herramienta para que el cliente descubra referencias y luego repita en formato mayor.
Bajo precio de entrada = alta rotación y prueba constante de sabores. Es un imán para captar al cliente indeciso y convertirlo en comprador recurrente de aromas y bases.